¿Cali es una ciudad de moda o se está quedando pequeña?

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#Columna || La semana pasada estuve en Déjà Vu Live Cinéma, el evento que organizó la Alianza Francesa de Cali y el Museo La Tertulia, y la verdad quedé sorprendido por la cantidad de gente que fue a ver esta presentación. Sin embargo, sentado en las deterioradas sillas de la Cinemateca, me surgió esta pregunta: ¿Será que la mayoría de caleños que llenan estos eventos los hacen por moda, o nuestra ciudad se está quedando pequeña en propuestas diferentes?

No obstante, también tuve la oportunidad de estar en el primer Buziraco Rock, —una propuesta bastante interesante de bandas emergentes que se desarrolló en La Sociedad de Mejoras Públicas, y contó con una infraestructura buenísima más una puesta en escena increíble— un concierto organizando desde el trabajo independiente, pero que no se llenó, cosa que no le sucedió ni al ‘El Festival del Chupe’  ni Mikasa Bar, que a pesar de la lluvia, Ela Minus y Nicola Cruz la rompieron.

Algo similar pasó con la fiesta “Tirando Paso” que organizó el parche de VICE. Había tanta gente que muchas personas se quedaron afuera, ¿pero qué hubiera pasado si el evento no hubiese sido gratuito y además con cerveza y ron gratis toda la noche? No obstante, el concierto de El Aldeano, Gabylonia & Silvito El Libre, se llenó y eso que tenía precio la boletería.

Será esta una reflexión para darnos cuenta si Cali es una ciudad que imita y que llena eventos cuando son influenciados por las redes sociales y los amigos o realmente hace falta espacios organizados con nuevas propuestas en arte, música y cultura. Más aún cuando han surgido lugares como Amalgama Cultural, La Fuente de Soda, Aurora o MYNT, que proponen y promueven la movida musical y cultural, además están logrando un crecimiento con bases sólidas y organizadas.

Vuelvo y me pregunto, ¿será Cali una ciudad de moda o se están abriendo los espacios y necesitamos más organización y mejor difusión? Pues parece que hay público para todo, pero muchos promotores y artistas están preocupados por la poca economía cultural que hay la ciudad. A eso súmele que cuando aquí llueve, todo el mundo se esconde.

Para finalizar, no se si alguno de ustedes leyó este artículo (Olvídense del petróleo, la “economía naranja” es el futuro en Colombia), pero sería interesante que ustedes como público lo leyeran y se dieran cuenta,  si es por moda, por falta de espacios o por poco dinero, que algunos eventos se llenan y otros no, pues los promotores y organizadores necesitan encontrar la forma de entenderlos y saber qué es lo que quieren. Así los eventos, festivales y nuevas propuestas no morirán en su primera versión.

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