No dejo de creer en mí

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No quiero más,
que tu cuerpo,
que me gusta,
lo tenga otro.

No quiero más,
que estés tan lejos en ese frío
y yo con este calor.

No quiero más que mis lágrimas la limpie un vacío silencio
mientras mis alas quieren tus caricias.

No quiero que la vida me trate con sexo.
No quiero unos labios cualquiera.
No quiero sentir el filo de la soledad los viernes, los sábados y los domingos.

No quiero tener ganas de besarte cuando estamos en la puerta de tu casa y no soy correspondido.

No quiero gustarte,
si no soy el primero.

Tampoco quiero ser el segundo
o el tercero
o el cuarto.

No quiero que me trates con cariño.
Quiero que me ames con ganas.
Que me quieras con ganas.
Que me desees con ganas.
Que me respetes con ganas.

Que me hables al oído mientras tus palabras me quitan esta armadura oxidada.

Quiero gustarte.
Quiero enloquecerte.
Quiero tomarte de la mano.
Quiero que me saques de aquí porque yo no he podido.

Esta guerra.
Este dolor.
Esta ansiedad de payaso.
Estos sueños de periodista y poeta.
Esta locura que piensa en filosofía y música
mientras la luna me inspira, como lo hace tu boca.

Pero ahora el viento sopla la noche
y un elixir baja como lava de volcán por mi garganta.

No quiero que las frustraciones quiten mi energía.
No quiero perderme del camino sin sentir esa felicidad sobrenatural de la que hablan los sabios y encontrar el camino para hablar con Dios.

Quiero cumplir mis sueños.
Tener pensamientos correctos.
Acciones correctas.
Escuchar Para estar de Cultura Profetica.
Besarte con amor.
Y quererte hasta el amanecer
… hasta que las monedas que llevo en el bolsillo me dejen.

No tengo más que mi hermosa locura para ofrecerte.
Mi esquizofrénica mirada para enamorarte.
Y la intriga que tiene mi silencio para enseñarte.

No quiero que me trates así
Con tanta guerra
y al mismo tiempo
con tantas cosas para entender.

Arrópame blanca mujer
Sácame de aquí con tu boca.
Porque siento frío.
Mi corazón está roto y con una humedad que duele.

Mi alma está perdida en las tinieblas de la soledad.
Pero aunque sea difícil encontrarte en este jardín lleno de manzanas para pecar
no dejo de creer en mí cuando sale el sol.

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