Sáb. Jul 13th, 2024

Hoy en bizarromesa.com hacemos un homenaje al gran maestro Leonardo Favio y recomendamos ese exquisito cine que lo convierte, sin duda alguna, en uno de los mejores cineastas latinos de todos los tiempos.

El magnífico realizador del cine de culto, de lo independiente, de la militancia y quien probó ciento de veces el éxito de taquilla. Su madre Laura Favio era escritora de radioteatros, por lo que siempre lograba conseguirle pequeños papeles, en donde comenzó a preparar algunos libretos.

Un hombre con un espíritu rebelde que se encaminó a probar diferentes oficios, desde ser boxeador hasta marinero.

Con el primer nombramiento de Juan Domingo Perón como presidente (1946-1952) Leonardo Favio comienza a considerar la forma de militar en su pueblo, donde finalmente se da.

Su compromiso con el Peronismo para él no era solo de admiración, sino de un amor por el partido de Juan, sobre todo por las ideas y por la justicia social en la cual él se veía representado.

No obstante, Favio se convirtió en un exiliado político por su gran crítica a la dictadura de Argentina y fue recibido en tierras colombianas, más exactamente en Pereira, donde no se detiene en su lucha por conquistar, para alzar su voz por medio de su arte.  

Aprendió el oficio trabajando delante de la cámara y pronto se despachó con sus primeros cortometrajes y un debut cinematográfico que quedaría en los anales, hablamos de “Crónica de un Niño Solo” de 1965. 

Foto | imdb.

Leonardo Favio trabajó hasta que un día lo único que le dio stop a su gran ímpetu y rebeldía, fue una enfermedad que se lo llevó un 5 de noviembre del 2012 en la ciudad de Buenos Aires.

Desde la ciudad porteña se despidió el hombre poeta, el gran amigo de la cultura argentina, el actor, cantautor y realizador cinematográfico que dejó una huella personal, imborrable ¿y por qué no, política?, con una carrera impecable.

Esta vez junto a bizarromesa.com hago una selección de cinco grandes películas de Leonardo Favio que no puedes dejar de ver y que podemos encontrar en plataformas como YouTube.

Crónica de un niño solo (1965)

Diego Puente es el joven protagonista de esta ópera prima escrita por Favio junto a su hermano Zuhair Jury, una constante a lo largo de su filmografía. La historia de Polín no es más que un retrato de la clase social más vulnerable (y vulnerada) de la Argentina. Un nene abandonado por su familia que termina en un reformatorio de menores donde, además del encarcelamiento, debe lidiar con los abusos físicos y psicológicos. 

El Dependiente (1969)

Tomando como punto de partida el cuento homónimo de Jury, el realizador mendocino se despacha con este drama en blanco y negro, cerrando así, una trilogía que arrancó con “Crónica de un Niño Solo”. Walter Vidarte, Graciela Borges, Fernando Iglesias y Nora Cullen, son los protagonistas de esta historia centrada en Fernández (Vidarte), el solitario empleado de una ferretería.

Cruz y El Lobo (1975)

Favio incursiona en un terreno fantástico como el horror, de la mano de la adaptación del radioteatro homónimo creado por Juan Carlos Chiappe, donde se explora el mito del lobizón, criatura legendaria de las creencias guaraníes. Juan José Camero es Nazareno Cruz, un joven campesino que, al ser el séptimo y último hijo varón, corre el riesgo de caer en una temida maldición que lo lleva a convertirse en un lobo feroz durante las noches de luna llena. 

Gatica, el mono (1993)

Leonardo Favio es el encargado de retratar el ascenso y caída de uno de los más grandes exponentes del boxeo argentino, José María Gatica, desde su infancia hasta su trágico (y prematuro) fallecimiento en 1963. Edgardo Nieva se pone en la piel del pugilística a lo largo de su carrera, sus años dorados (más allá de que nunca ganó un título), su coqueteo con la política del presidente Perón —gran incentivo para el director— y su posterior decaimiento, un desenlace natural a una vida plagada de miserias, conflictos, carencias y excesos.

Aniceto (2008)

Favio se reversiona a sí mismo y nos regala una nueva incursión en el trunco romance del Aniceto y la Francisca, esta vez, en versión musical. Hernán Piquín, Natalia Pelayo y Alejandra Baldoni son los protagonistas de este apasionado triángulo amoroso enmarcado en la sensibilidad de sus personajes y los números de tango y ballet coreografiados por Margarita Fernández y Laura 

“En ningún momento yo planifico bajar línea a través de mi arte, porque tengo miedo de que se me escape la poesía”. Leonardo Favio. 

Autor | Edwin Medina
Cine – Sociedad