Mié. Feb 21st, 2024

Debemos acabar con la idea de favores a créditos prometidos para el sector audiovisual, levantar la voz sin miedo a ser “excluidos” para que no se siga desprestigiando personas con talentos siendo frustrados por unos pocos.

Contar la historia del gremio audiovisual colombiano a veces resulta de cierta forma una montaña rusa llena de emociones, esa facilidad de amar lo que se hace y al mismo tiempo de odiar el haber elegido algo tan complicado, es la consigna de cada día.

Cuándo uno elabora un mapa conceptual del “Cine” surge la primera pregunta sobre ¿qué es industria cinematográfica en Colombia? Y allí nos vamos a encontrar con un sinfín de respuestas vagas que nos llevan al vacío existencial donde se plantea si el masoquismo es parte de esa oleada de inspiraciones. 

Para hacerlo de forma más “fácil” buscamos la motivación de crear contenido muy independiente donde el esfuerzo junto con la creatividad y el apoyo incondicional de los excluidos de los fondos cinematográficos, se hacen presentes para elaborar contenidos de toda índole o todos los géneros posibles, pero hay que decirlo, algunos son buenos y otros extremadamente malos. 

Ahora no nos pongamos susceptibles, ya sabemos que en este gremio abunda el “ego” como la esperanza de llevarnos el premio a “mejor” producción.

Sin embargo, como dirían nuestros vecinos argentinos, ¡pará ahí! ¿No venimos a leer algo que tiene que ver con los llamados jinetes del audiovisual en Colombia y no un ataque directo al intento de ser un “Hollywood without industry”?

Y sí, vamos a ponernos en contexto para no herir a los protagonistas de este artículo que seguramente estarán leyendo esto con la excusa de pensar que así se elabora el “Cine” en un país como Colombia, con la deficiente y nefasta frase jamás inventada “el vivo vive del bobo”  

Contexto

Foto | Señal Colombia.

Colombia viene siendo una potencia para convertirse en el referente de la industria audiovisual en Latinoamérica, lo que representa una oportunidad gigante para la economía del país. 

Además, hay un margen sobre algunos derechos que existen en el país para el audiovisual y para sus trabajadores, los cuales podemos investigar como son la Ley Pepe Sánchez 1835 de 2017, el Artículo 1770 de la ley 1955 de 2019, el Fondo para el desarrollo Cinematográfico dirige el FDC, la Ley 814 de 2003, el Presupuesto proveniente del fondo Fílmico Colombia FFC y la Ley 1556 de 2012 conocida como Ley Filmación Colombia o Location Colombia, una de las más atractivas para las productoras extranjeras.

Esta última Ley fue promulgada con el objetivo fomentar la actividad cinematográfica, el turismo, la promoción del país, así como el desarrollo de la industria audiovisual, a través de una devolución a las producciones fugitivas equivalentes al 40% de sus gastos en servicios audiovisuales y del 20% de los gastos de hospedaje, alimentación y transporte entre otros.

Vale la pena aclarar que estas leyes van articuladas con grandes beneficios para la industria en Colombia, pero y si esto es así, ¿por qué se sigue vulnerando los derechos del trabajador audiovisual? Una respuesta que aún sigue estando en dudas para muchos y muchas que ejercemos o los que desean ejercer el cine en este país. 

No obstante, según información de la Comisión Fílmica Colombiana, el número de empleos directos generados entre 2013 y 2019 fue de 25.342, una cifra que va elevándose gracias a los diferentes fondos que se están ofreciendo para la industria.

Hablemos de los trabajadores audiovisuales

Foto | Tomada de Internet.

Desde que se promulgó la Ley 1556 en 2012, las productoras extranjeras han visto en Colombia el escenario perfecto para desarrollar historias, gracias a los paisajes naturales del país o los diferentes estímulos económicos a los que se puede acceder “fácilmente” independientemente del incremento de trabajo y las grandes cifras de empleo presentadas por el Ministerio de Cultura. 

Sin embargo, viene bien analizar ¿hasta qué punto los trabajadores del audiovisual colombiano se han beneficiado por participar en producciones flash?

Hablemos no solo de las producciones extranjeras sino también de la nacional, que en realidad puede llegar a ser más pesadas y complejas, tratándose de colegas que se atacan para poderse llevar los méritos y una suma más alta a su favor.

Viene bien abordar diferentes críticas de algunos entrevistados del medio para poder llegar a la denuncia colectiva sobre ¿quién puede ser el ente regulador para dicha zozobra que se vive día a día en este medio? 

Estos mismos tienen la opción de participar de forma anónima si consideran que sus quejas podrían significar algún riesgo para sus labores.

Algunos de los entrevistados expresaron una preocupación por el registro dado en este artículo debido a que consideraron que sus opiniones podían ser “muy críticas” y tendrían miedo al veto por expresar sus perspectivas. Una triste realidad de la industria audiovisual colombiana debido a que las estructuras de relación en este gremio son concebidas como si se tratara de una gran amistad llena de favores.

La realización audiovisual en Colombia puede a veces ser un poco tediosa, pero vale destacar a los que soportan la difícil tarea de llevar proyectos a cabo con grandes ideas y buen talento humano, pues lo que para unos es cuestión de buen trabajo para otros es el negocio “prospero” para figurar o estar de moda.

Cabe recalcar que esta opinión podría suponer la denuncia colectiva de los diferentes trabajadores que día a día se quejan de lo demandante que es realizar un trabajo colectivo, el cual debiera ser por sí mismo un apoyo humano y no un ataque constante de cumplir mutuos ideales.  

Y es que dentro de la figura cinematográfica en Colombia existe un patrón que muchos de mal manera vienen manejando desde hace años: empleados, actores y técnicos del sector audiovisual ven cómo se frustran sus sueños por el manejo de “directores” y “productores” que dentro de sus oficios pisotean y maltratan a muchos de sus empleados, incluso humillándolos con palabras y gestos de ególatras y cineastas del tercer mundo. 

¿No tenemos suficiente en el sector con un gobierno que pocos recursos aporta a la cultura, como para andar demostrando quién es el “mejor” en la nueva oleada de “cineastas” made in Colombia?

Los casos se pueden desembolsar uno a uno, donde las quejas crecen con los días, donde la inconformidad es realmente seria y el desprestigio de los empleadores que se dispara en cada región, va en aumento con el correr de los años. Un aquelarre de personajes que son vetados por muchos y que siguen promoviendo este accionar para las nuevas generaciones. 

Podría contar cada historia como es el caso de Diana, Juan, Elizabeth, Carlos y entre otros que no se atreven a hablar de las mil veces que les dieron trabajo sin ser pagos, o los que terminaron abandonando proyectos por los malos tratos y el exceso de horas de trabajo, o aquellos que muchas veces aportaron solo para salir en créditos.

Me pregunto, ¿quiénes son los jinetes sin cabeza del sector audiovisual?

Destacaríamos a un centenar de empleadores corruptos que ofertan en diferentes medios con la búsqueda de personas que les apasione el “cuento” y que desean solo participación, un “ofertón” para lavarse las manos bajo el refrán de hacer “arte en colectivo”. Las mismas ofertas engañosas que lees en redes sociales donde un realizador audiovisual debe cumplir no solo con la tarea de crear sino también de hacer todas las profesiones en una sola, con horarios extendidos y pagos increíblemente pobres. 

¿Dónde están los consejeros del cine de las regiones? ¿Figurando o luchando por nuestros derechos?

Foto | Infobae.

No podemos agachar la cabeza ante estas situaciones, ante el mal manejo que se promueve en las mesas de trabajo, debemos como ciudadanos y apasionados por el arte en sus diferentes roles, actuar con un grito de denuncia sobre aquellos que siguen operando de esta forma.

Debemos acabar con la idea de favores a créditos prometidos para el sector audiovisual, levantar la voz sin miedo a ser “excluidos” para que no se siga desprestigiando a personas con talentos que terminan frustradas por unos pocos. 

Debemos pedir respeto por lo aprendido que tanto nos cuesta. No regalemos sabiduría, debemos ser ejemplo por los que luchan para que se sigan las normas y que los fondos que son pocos sean a gusto de las producciones, para generar empleos dignos y poder vivir del arte, esa es la única forma de ir teniendo un mejor margen en un país que tiene todo para crear una industria cinematográfica fuerte y sostenible para todos.

Por un cine más humano y porque hacer arte no es gratis.

Si tienes alguna denuncia con respecto a esta labor no olvides escribirnos a bizarromesa@gmail.com, ya que en el segundo artículo queremos destacar las denuncias y los denunciados del sector audiovisual en Colombia y Latinoamérica.

Autor | Edwin Medina
CineSociedad


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