Mié. Feb 21st, 2024

¿Hace falta otro round de tiraera entre Tempo y Residente para que los dueños de la industria musical acepten que sí hace falta creatividad en el género de reggaetón? Aunque para muchos éste género sea el nuevo pop, ¿algún día podrá montar un mensaje diferente a las armas, la fiesta, el sexo, la marihuana y los lujos?

Lo que ha sucedió entre Tempo y Residente dejó en la mesa una historia que he analizado muy por encima y eso que yo no escucho mucho reggaetón que digamos. Sin embargo, soy de la clase popular estrato tres que escuchan reggaetón desde los años noventa, la misma que ha sido absorbida por un género que año tras año envía un mensaje de comportamiento que, como una bomba de tiempo, se ha incrustado en latinoamérica.

“Me pongo las gafas Cartier saliendo del aeropuerto
Vestio de Osiris, zapatos en pie
Tú tienes tú mi cuenta de banco y el número de la Master Card
Tú eres mi mujer oficial
Me tiene enamorado ese culote con ese pelo rubio
Pero tengo otra pelinegra que siempre quiere chichar”.

Carecer de creatividad no sólo en la letra sino en un estilo músical que lidera los primeros listados en emisoras internacionales, ha llevado a la clase popular a creerse el cuento del ego, la belleza, el sexo, las drogas, las mujeres, los autos y las cadenas de oro. Y la verdad es que conseguir todo esto con creatividad es para valientes, quizás por eso, son pocos los reggaetoneros que se cuestionan lo que hacen y cómo lo hacen.

Mientras tanto, muchos niños, jóvenes, secretarias y mensajeros siguen escuchando mensajes como los que envía Calle sin salida de Tempo, y los que han despertado del sopor, van en el MIO analizando Mis disculpas de Residente, que para el momento en que escribo esto, es tendencia número uno en Youtube.

La verdad, el nuevo pop —como llaman ahora al Reggaetón— me lo bajo con leche y galletitas de jengibre, porque son pocos los artistas de éste género que poco a poco se han dado cuenta de la responsabilidad que tienen en sus manos cuando escriben, y no sé si soy el único, pero siento que hacen falta más letras y sonidos que ayuden a despertar a la clase popular de tanta tiranía. Por lo tanto, detrás de este show mundial, hay un Residente que no solo se la hundió a Tempo, sino que esta vez se fue sin vaselina contra la creatividad del reggaetón.