Sáb. Jul 13th, 2024

Andrea Cortes Guarín es una bumanguesa de 23 años, estudiante de comunicación social; ella hace cuatro años ingresó a la Policía Nacional como patrullero de sexo masculino, sin embargo, pidió el cambio de su identidad de género pero la institución se negó.

Cortes Guarín hace un año solicitó en una notaría de Bucaramanga el cambio de nombre de Andrés por Andrea y ante la Registraduría, la actualización de su cédula de ciudadanía a sexo femenino.

En esta nueva circunstancia, por derecho de petición a la Policía Nacional, instaurado a principios de este año 2018, pidió el cambio de su identidad de género pero la institución se negó.

Entonces Andrea se vio obligada a interponer una acción de tutela ante el Juzgado Primero Civil del Circuito de Popayán, entidad que amparó su derecho a la identidad de género.

No obstante, la institución policial apeló la sentencia pero el Tribunal Superior Civil de la misma jurisdicción protegió el derecho de la tutelante, y ratificó la decisión.

El grupo familiar de Andrea, la policía transgénero que presta sus servicios en Puerto Tejada, norte del Cauca, está constituido por su abuela, madre y dos hermanas, que la apoyan sin condiciones.

Este caso se suma al de la teniente coronel Sandra Mora, jefa de la oficina de derechos humanos de la Policía Metropolitana de Bogotá, mujer lesbiana, que hace algunos años, siendo teniente afrontó su condición sexual en una institución de difícil tolerancia con la diversidad.

A Sandra la sacaron de la Policía y estuvo retirada durante 11 años por su orientación sexual.

“Fui destituida y en ese momento inició todo un proceso, la demanda para mi reintegro duró 11 años y 9 meses. Fui retirada en el 2000, me reintegraron el 1 de septiembre de 2011 y por los tiempos de trayectoria institucional, gracias a Dios y a la magistrada que analizó mi caso, se ordenó en la sentencia que en el momento de ser reintegrada fuera llamada a hacer los cursos a los que tenía derecho y que había perdido en el tiempo de destitución. Hoy después de toda esta lucha digo abiertamente que estoy orgullosa de ser lesbiana, de ser policía, de ser teniente coronel y ser la primera en Colombia en romper en una institución los prejuicios. [1]

Mora recuerda a la perfección el 10 de octubre de 1999, fecha en que el coronel Mario Gutiérrez Jiménez la citó a las 3.00 p.m. en su oficina, le dijo que sabía de su relación con una piloto comercial y que tenía que dejarla, de lo contrario, la acusaría de nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico.

Sandra, molesta, le contestó que él no tenía cómo comprobar sus acusaciones. No obstante, ocho meses después la teniente Mora tuvo que abandonar las filas de la Policía.

La Corte Constitucional ha hecho avances dirigidos a desarrollar un enfoque diferencial frente al alcance de los derechos fundamentales a la dignidad, autonomía, libre desarrollo de la personalidad e igualdad.

El Tribunal ha pasado de tener una visión restringida e indivisible de la identidad de género y la orientación sexual como conceptos objetivos asociados a la naturaleza física de las personas, a verlos como dos categorías constitucionales separadas que deben ser protegidas.

El gran desafío es lograr que Colombia apruebe una ley de identidad de género que permita que el género que cada persona elija sea reconocido jurídicamente.

Fuente | proclamadelcauca.com